lunes, 27 de abril de 2015

La fuente del solar.





Miro desde un asiento a la distancia, recuerdo una tarde de no sé qué año, en todo caso debe haber sido entre la década del 60 y 70, era muy pequeña, había mucha gente, todo mi barrio y los barrios cercanos a la plaza se aglomeraban para ver el acto de inauguración, escuchamos. el discurso, y al final los aplausos, al concluir estallaron los fuegos artificiales, nunca habíamos visto tan extraordinario evento se mezclaban los sentimiento de temor y alegría. Ahora sentada, veo con mucha pena, lo que queda de la gran fuente y las inmensas rocas, hoy, ya no existe espejo agua, ni sus chorros refrescando el ambiente, ni tampoco su sonido relajante, tampoco en las tardes calurosas se escuchan los gritos y las risas felices de los niños, solo mi mente las revive. Triste es saber hoy la verdad de dicho monumento, la arbitrariedad con la que se trató a su autor y ver también hoy la fuente taponeada de tierra y un pasto descuidado, sus orillas con un hedor urinario y miles de restos de botellas quebradas y basura. Las rocas ahora mudas y olvidadas, pobres y sucias rocas pintadas y escritas que solo sirven de escondites en las protestas e impregnadas de rayas, gases y smog. Si la gente supiera cuantos sueños de artista estaban tras estos monumentos, si supieran cuanto esfuerzo humano se perdió. Hoy tan solo están, tan grandes y tan perdidas como su historia, tan olvidadas, degradas y excluidas de la memoria. De la memoria pública, de la artística, de la popular y de la escultórica, como las calles que las circundaban con todas sus gentes, personas que crecieron y vivieron en su cercanía, que las conocieron en su inicio y esplendor. Otrora un monumento a un hombre que se preocupó por los niños y los pobres, cómo los que vivimos cerca de ahí. Después de esto, sentí la necesidad de investigar más, verdaderamente, siempre me llamó profundamente la atención este lugar y después de muchos meses y años de buscar, encontré lo que quiero compartir con ustedes.






Lorenzo Berg Salvo nace en Concepción el 7 de febrero de 1924, fallece en mayo de 1984 en Santiago. 1948 y 1952 Estudios Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile. Alumno de Ramón Miranda y Gustavo Carrasco. Integra el grupo de vanguardia Rectángulo. 1953 Gana el Concurso Internacional al Monumento del Don Pedro Aguirre Cerda. 1959 - 1960 Beca British Council. Estudios en el School of Sculpture del Royal College of Art de Londres. Estudia con Bernard Meadows, asistente de Henry Moore. 1960 Invitado a formar parte de la 2da Feria de Arte en el Parque Forestal dirigida por Germán Gasman. Se funda en noviembre el Museo de Arte Moderno (MAM), entidad emplazada bajo los árboles como forma de sacar el arte a la calle. Berg allí expone sus trabajos de esmaltes sobre metal. Prosiguen las ferias de Artes Plástica y Artesanía en el Parque Balmaceda de Santiago dirigidas ahora por Berg. Se llevan las primeras Ferias de Arte y Artesanía a Viña del Mar (1962), Concepción (1965), Castro (1967). 1961 - 1964 Se concentra en el proyecto y en la ejecución de la obra del Monumento a Don Pedro Aguirre Cerda. 1966 Organiza para la Municipalidad de Santiago tres jornadas culturales incluyendo actividades de Artes Plásticas, Artesanía, Conciertos y Folklore. 1967 Participa en la creación de la Galería Artesanal de Centros de Madres, CEMA CHILE, preocupándose de su diseño y montaje. En este proyecto supervisa además diversos centros artesanales entre el valle de Elqui y Chiloé, fomentando el uso de las técnicas antiguas. 1968 y 1971 Comisario y Consejero de la Sala de Exposiciones Arturo Edwards del Instituto Chileno Británico de Cultura, dando espacio a varios artesanos. 1974 - 1984 Organiza y diseña las Ferias de Artesanía Tradicional, dependientes de la Universidad Católica de Chile, labor que realiza hasta su muerte. Impulsa el carácter internacional y latinoamericano de la artesanía. Con la misma Universidad crea un programa de documentales sobre los artesanos chilenos en su lugar de residencia. 1978 Publica Artesanía Tradicional de Chile, Ministerio de Educación, colección del Patrimonio Cultural Chileno. Miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía. Director de la Comisión Chilena del Instituto Andino de Artes Populares IADAP, del Convenio Andrés Bello con sede en Quito, Ecuador. Director de la Comisión Nacional del Folklore. 1983 Recibe la medalla Simón Bolívar por el Gobierno de Venezuela. Tras su muerte, se instituye el Premio Lorenzo Berg al mejor artesano nacional y extranjero de la Feria Internacional de Artesanía Tradicional. 1985 Premio póstumo de Municipal de Providencia por el desarrollo de la actividad artesanal en Latinoamérica. Su memoria queda perpetuada en el nombre de la Agrupación de Artesanos Lorenzo Berg.



Historia del monumento.

Como una síntesis de Chile, Agua, Piedra y Metal, estos son los elementos que forman el monumento.

1953
Lorenzo Berg junto al arquitecto Osvaldo Cáceres gana el Concurso Internacional al Monumento del Presidente Pedro Aguirre Cerda, que había de emplazarse en Plaza Argentina, un bandejón en la Alameda frente a la Estación Central.
1959
Se le reencarga a Lorenzo Berg el proyecto, para un nuevo emplazamiento en el extremo sur de Avda. Bulnes. Se constituye una Comisión Pro-Monumento, y acuerdan que el artista estudie y perfeccione su obra.
1959 - 1960
Recibe la beca del British Council, y realiza estudios en el School of Sculpture del Royal College of Art de Londres.
1960
Estando en Italia, nace la nueva visión del proyecto.
1961
Presenta el nuevo proyecto: las siete piedras monumentales, el espejo de agua y la llama central. El proyecto es aprobado por unanimidad el 13 de julio de 1961 por la Comisión Pro Monumento e inscrito el 19 de noviembre en el Registro de la Propiedad Intelectual, bajo N° 24.416 y N° 24.580. Diciembre En ceremonia en el Senado, se dio por iniciados los trabajos. Es invitado a presentar el proyecto a la Bienal de Sao Paulo 1961.
1962 
En otoño se inicia la ejecución de la obra; ante el fracaso de la firma contratada por la Comisión, se hace cargo el escultor a fines de 1962.
1963
En marzo se llama a concurso para los Jardines del entorno del Monumento por la Municipalidad Santiago. En octubre se llama a propuesta de ejecución de la Llama Metálica (Lorenzo Berg, escultor, y Carlos Wiegand, ingeniero calculista). No hay oferentes y se decide llamar a nueva propuesta. La intervención de la Comisión Pro-Monumento.
1964
La Comisión a mediados de año notifica a Lorenzo Berg que debe suspender las obras. Además, una vez finiquitado el contrato, se le impide ingresar al recinto de las obras. A la fecha hubo instalado los siete monolitos, hubo tallado parcialmente la cara de Aguirre Cerda en uno de ellos, además de haber trazado y construido parcialmente el espejo de agua. Este elemento se “termina” con una empresa contratista, sin el autor y sin los profesionales implicados en el proyecto.
1965 
El Monumento, inconcluso e intervenido, se inaugura el 18 de septiembre.








Las rocas son dinamitadas y extraídas de una cantera de MONTENEGRO




















































El Plan de Recuperación o el de sueño de Kay

Ronald Kay nace en Hamburgo, en 1941, en plena Guerra Mundial, y llega en 1947 a Chile, con su madre chilena, como refugiados de guerra. Ronald recuerda cuando el monumento se empezó a construir, él Estudiaba en el Pedagógico y trabajaba en el Instituto de Literatura Comparada de Roque Esteban Scarpa, de la U. de Chile, en plena Av. Bulnes, a metros de la Plaza Almagro.  Kay se propuso alzar la figura y la obra de un artista que se anticipó a su época. “Lo que hizo Lorenzo Berg dijo Kay, los bloques de roca del roquedal de Montegro, que trajo a Santiago son formidables, fue una experiencia pionera del llamado land art, el arte del paisaje que debuta en los años 70. Berg se adelantó seis años. Para salvar el monumento, Kay se concentró en los responsables. Contactó a la familia del artista, muerto en 1984, y consiguió un material insospechado. Habló con Cristián Undurraga, el arquitecto a cargo del plan de recuperación del eje Bulnes, y con el Consejo de Monumentos Nacionales, que finalmente lo apoyó para sacar una gloria de libro que incluye fotos increíbles del traslado de las rocas y de su paso por el Barrio Cívico hasta la Plaza Almagro.

“Solo queda y dar paso al cumplimiento del compromiso con Cristian Undurraga en el Consejo Nacional de Monumentos  para recuperar el proyecto original, compatibilizarlo con el de remodelación.  Ahora se va a requerir voluntad política, energía y plata para devolverle dignidad a ese escenario escultórico. La reinstalación del espejo de agua supondrá sacar la tierra y el césped que terminó ocultando la fuente. Habrá que limpiar esas piedras mil veces pintarrajeadas y “grafiteadas”. Y habrá que construir lo que nunca se hizo, la llama. Habrá que expiar la conciencia después de tantos años de abandono, desidia e insensibilidad”

Hector Soto, La Tercera, 03 de Mayo del 2014.

“Más que resarcirse en lo concluso, un monumento conmemorativo tiene la difícil tarea de renovar la pregunta sobre aquello que merece ser recordado. Emplazado en medio de nuestras ciudades, no pertenece al ornato sino al imaginario, no decora, sino que cohesiona, exhorta, redime, purifica o divide”.

Emilio de la Cerda Errázuriz
Secretario Ejecutivo
Consejo de Monumentos Nacionales de Chile


Fuente: Consejo de Monumentos Nacionales de chile, Lorenzo Berg, Ronald Kay La Tercera.

Monumento a Pedro Aguirre Cerda


Hace ya un tiempo que no había podido revisar ni publicar nada en nuestro blog, pero me encontré con la hermosa sorpresa de hallar varios de sus comentarios y que ya he publicado, gracias a todos ustedes por participar de este espacio, que va mas allá de ser únicamente un lugar físico, son también nuestras vivencias, recuerdos entrañables de nuestras vidas, familiares, amigos y de aquellos años que hicieron de ese lugar, nuestro hogar y nuestro barrio. Hoy, quiero compartir con ustedes, lo que experimenté días atrás.



Paseando por calles del centro volví en forma irremediable, a caminar por un paraje muy conocido por mí, todavía quedan vestigios de aquellos años, edificios, árboles y veredas, a pesar de la diferencia, sentía seguro mi paso a través de aquellas calzadas como cuando caminas firme y confiadamente por el suelo de tu hogar. Miro hacia el fondo de la avenida y voy recordando donde estaban, tal y cual calle, las casas viejas de uno y dos pisos construidas en adobe y ladrillo, las rejas de la plaza, de esa plaza que parecía enorme mientras corría por ella, y su pasto donde me recostaba a observar el vuelo de las palomas, el paso de las blancas nubes y las copas de los árboles que a veces se mecían con el viento. Los árboles inmensos y queridos, palmeras, araucarias, tilos, acacias plumosas, botellas rosas, magnolios, alcornoque y otros tantos, los paraderos de micros y el olor que expelían los braseros de carbón, al pasar por las puertas de las casas conocidas que ya no están, los retamos florecidos vestidos de amarillo a un costado de la plaza y en el fondo de la gran Avenida Bulnes, hoy paseo, el monumento de roca de Don Pedro Aguirre Cerda. Es necesario saber que fue profesor de castellano, abogado, escritor y que aparte de llegar a ser Presidente de Chile, años antes y en distintos otros periodos fue diputado, senador y ministro de distintas carteras, de nuestra República y cuando en 1924 se produjo el llamado "ruido de sables" y posterior golpe militar fue exiliado en Europa durante un año. Don pedro Aguirre Cerda, puso especial énfasis en combatir la pobreza, pero su principal meta era fomentar la educación, creando escuelas y propiciando la apertura de trabajos para los profesores. Conocido ampliamente como el Presidente de los pobres.

“Para que la enseñanza pueda cumplir su misión social con toda amplitud, es necesario que sea: gratuita, única, obligatoria y laica. Gratuita a fin de que todos los niños puedan beneficiarse de la cultura, sin otras restricciones que las que se deriven de su propia naturaleza; única, en el sentido de que todas las clases chilenas unifiquen su pensamiento y su acción dentro de las mismas aulas escolares; obligatoria, pues es deber del Estado dar a todos los miembros de la sociedad el mínimo de preparación requerido por la comunidad para la vida cívica y social; laica, con el fin de garantizar la libertad de conciencia y hacer que nada perturbe el espíritu del niño durante el período formativo”.


Pedro Aguirre Cerda, discurso Presidencial del 21 de Mayo de 1939.


Luego del monumento atrás en el parque, donde una vez hubo un gran solar veo erguidas todavía, las grandes rocas, que una vez fueron parte del colosal monumento que se había proyectado sobre una fuente de agua, de donde emanaban cientos de chorros verticales desde seis círculos de cobre de que se encontraban en el interior de la fuente del majestuoso dolmen donde se deleitaban mis entrañables amigos de infancia durante las calurosas tardes de verano, verano de niños pobres y ricos a la vez.











lunes, 13 de abril de 2015

La Bici de la Jacque

Pensábamos  salir con mis queridas amigas a entretenernos por la tarde, pero había un pequeño problema, la Patty  y yo no teníamos bicicleta, únicamente la Jaque "negrita", tenía  el deseado artefacto, le decíamos así cariñosamente, porque era una linda morenita de oscuro cabello rizado, siempre se caracterizó  por su simpatía y generosidad,  que yo muy bien pude comprobar durante un duro periodo, cuando en algunas oportunidades antes de que mi padre pudiera adquirirlas para mi, me prestaba sus zapatillas, para que pudiera hacer gimnasia en mi liceo, durante un difícil periodo económico familiar y de crisis en nuestro país. Su mamá era  muy  seria y exigente pero a mi me encantaba, porque era muy simpática conmigo. Su familia fue una de las cuatro primeras del barrio en tener televisor  y en comprarles a sus hijos, las mejores bicicletas mini que estuvieron de moda en esos años, todos  los chiquillos soñábamos, con tener una de esas lindas bicicletas. Nos pusimos de acuerdo en juntarnos a las cuatro de la tarde, nos arreglaríamos de algún modo para  obtener los permisos correspondientes y poder  salir a compartir y disfrutar su hermosa bicicleta.  Cuando fueron las cuatro de la tarde, nos reunimos con la Jacque, pero la Patty no llegó, su mamá no le había dado permiso, así que ambas nos dirigimos con rumbo a la calle Avenida Bulnes, las ruedas giraban rápidamente, a medida que ella sentada pedaleaba, yo atrás de pie sobre los pedalines, sujetándome en sus hombros, mientras nuestros cabellos volaban  con el delicioso viento, que corría en el mes de septiembre, la bicicleta circulaba suavemente por  esas veredas  anchas, casi vacías, que permitían andar por ellas para no circular por su arteria, donde en ese tiempo,pasaban peligrosamente vehículos en ambas direcciones.



lunes, 9 de marzo de 2015

Un ruido incesante bajo la luz del farol.



Uno de los tantos oficios de algunos jefes de familia de Lacunza, era el reciclaje de las cajas de tomates, me recuerdo que se llenaban de gigantescas torres de cajas encima de los carretones y que se amarraban con gruesos cordeles para que la carga quedara lo mas sujeta posible, con nudos muy especiales y que estas personas manejaban con destreza inigualable, para.que en la madrugada salieran rumbo hacia la Vega donde eran recibidos. Pero antes, en una labor de carpinteros de primera, desclavaban armaban y reparaban estos cajones, para que se pudieran vender de la mejor manera, unos enderezaban clavos y otros iban armando, todo esto a la luz del farol de Lacunza y Aldunate, todo el sector se llenaba de madera y el ruido incesante de los martillos. mientras que nosotros los mas jóvenes mirábamos y escuchábamos las conversaciones de estos improvisados carpinteros, tallas, bromas, anécdotas y muchas pero muchas risas.
Que tiempos mas lindos y lleno de detalles guardo en mi corazón, gracias Lacunza por haber vivido aquella época.

Enviado por Sergio Courbis a quien agradezco sus palabras y colaboración en este que nuestro blog.

                

lunes, 7 de noviembre de 2011

La bicicleta del Queno.

Abrí mis ojos esa mañana muy tranquila, algo había ocurrido durante la noche, me acosté muy cansada y un tanto molesta, este era el tercer día de intento.
Durante toda la mañana anterior había tratado de aprender  a andar en bicicleta pero me había sido imposible, mientras mi amigo Queno estaba en el colegio, yo aprovechaba de pedirle prestada su bicicleta a Don Guille su papá, quien gustoso accedía, era de tamaño pequeño y tenía un sillín de hombre muy duro, me instalaba sobre ella pero en cuanto comenzaba a pedalear, me iba para un lado u otro de bruces, un par de veces, no alcancé a bajar el pié del pedal y fui a dar de lleno sobre el áspero y duro pavimento. 
Ahora estaba muy confiada, esta noche había tenido un sueño, me encontraba sentada en la pequeña bicicleta en  medio del pavimento y acomodando la rueda derechamente, mis pies estaban firmes sobre los pedales, ambas manos sujetando suavemente los puños del manubrio, mi vista fija hacia el fondo del otro pasaje, luego me veía desplazándome suave y lentamente.
Algo me decía que hoy lo podría hacer. Así que me levante rápidamente, espere hasta las diez de la mañana, para ir a corriendo unos metros mas allá de mi casa y pararme en frente de la puerta del Quenito, no estaba don Guille pero la Lidia, su hermana me hizo pasar y sacar la pequeña bicicleta. El pasaje estaba en silencio, solitario, solo las palomas hacían ruido mientras volaban de un pasaje al otro, en aquella nublada mañana.
Me instale sobre ella, al comienzo de la pista de cemento, cerré los ojos por un momento recordando  paso a paso lo que soñé, luego los abrí y comencé a deslizarme sobre la calle pavimentada, feliz daba una vuelta tras otra, por fin había aprendido.