martes, 10 de mayo de 2011

El incendio mas grande de nuestro vecindario.

Eran casi las cuatro de la madrugada, desperté sobre saltada, escuchaba gritos en la calle. Mi mamá y mi papá se levantaron y se vistieron rápidamente, mi tía y mi abuela hicieron lo mismo. Mientras mi madre me arropaba, veía como el pequeño patio de mi casa, estaba totalmente iluminado con un destello rojizo, el cielo se veía de la misma manera, los gritos angustiados de los vecinos se hacían cada vez mas numerosos. Me tomaron en los brazos y salimos al patio, nos dirigimos hacia la puerta de calle mientras miraba hacia los techos interiores. Una  densa nube de humo negro y rojo se elevaba hacia el cielo, era inmensa y terrorífica. Salimos hasta la calle, todo el ambiente estaba impregnado de aroma ocre.  Se oían las sirenas de los carros de bombas, una tras otra fueron llegando, mientras su ulular se hacía ensordecedor, casi todos las compañías acudieron al llamado. Los bomberos se iban desplegando a medida que llegaban. Todos, niños y adultos, mirábamos con desconsuelo el horrible espectáculo que acontecía. Estaban incendiándose  las casas de nuestra calle. Al otro lado de Lord Cochranne, la panadería "La capital" corría gran peligro, las llamas estaban siendo controladas solamente por el cortafuego. Don Pancho, su dueño, se veía desesperado, no emitía palabra, solo esperaba el milagro de no ser alcanzado por las enormes y amenazadoras llamas.  No recuerdo si fueron cuatro o cinco casas de altos y bajos, pero el fuego ya había consumido el hogar del Audía, el amigo de mi papá y socio del club deportivo. Mi viejo y los vecinos corrieron a ayudar, era importante  salvar a las personas y sus enceres,  muy poco fué lo que pudieron hacer, entraban y salían con una que otra cosa que pudieron rescatar, sus dueños miraban entre sollozos el horrendo  cuadro. El calor era tan grande, que hacía imposible siquiera, estar  en frente de las casas que se incendiaban, construidas casi un centenar de años antes, su madera, ladrillo y adobe se consumieron rápidamente, ayudadas con el combustible de las cocinas y estufas que se usaban entonces. Uno de sus moradores y su señora,  ya no recuerdo sus nombres, resultaron gravemente quemados, falleciendo más tarde su esposa  en la asistencia pública. El fuego fue extinguido, cuando ya habían transcurrido muchas horas de esa fatal mañana.


1 comentario:

Anónimo dijo...

La casa de un piso que se ve al lado del incendio, ahí vivía yo. Fue horrible